Hoy continuamos a trabajar en la glorieta en la escuela aquí en Pstavi. ¡Ya hemos trabajado en esto algunos días y ayer y hoy hicimos cemento, y que proceso es! Es increíble ver como se está formando la glorieta al construir la fundación. Parecía que teníamos poca energía, pero después de un almuerzo delicioso y una siesta, la mayora estaba animados por la actividad de la tarde que era bailar salsa y hacer pulseras. ¡Yo fui parte del primer grupo que bailo y me anime mucho! Se me había olvidado cuanto me gusta bailar. Me regreso a los días cuando todo era simple, y no me tenía que preocupar acerca del trabajo o responsabilidades de adulto, en vez  escucho la música y  estoy absorto en lo que me gusta hacer. ¡En la corta hora y media en la que bailamos, se me olvidaron todas mis preocupaciones de estar enferma y cansada, y solo me deje llevar por la música y baile con el corazón! Aun cuando cambiamos grupos para que aprendiéramos hacer pulseras, me metí con el otro grupo para seguir bailando. Los maestros que nos ensenaron a bailar y hacer pulseras fueron un grupo padre de colombianos que compartieron su cultura y sus talentos con nosotros. 

Más tarde por la noche, nos reunimos y tuvimos una reflexión y jugamos un juego interesante de mafia para terminar el día. Al día siguiente nos tocó ser leñadores por un par de horas. Continuamos a trabajar en la glorieta y fuimos a un bosque cercano a cortar árboles. Fue muy divertido al esperar a ayudar a jalar a los arboles mientras alguien cortaba y gritaba “timber!”, lo que se grita cuando va a caer un árbol.

Fue una experiencia única, tal como la merienda de la tarde. Nos fuimos a Lechero, que es una pequeña colina con un árbol muy viejo, que yo pienso tiene una historia muy padre. Nos sentamos a comer pizza y escuchamos la historia de origen del árbol. Había dos tribus en guerra en esta región. Una niña estaba sentada cerca del lago, cuando vino un niño de la otra tribu. Por supuesto, se enamoraron al instante. Su lugar secreto para reunirse era el lago y decidieron que la única manera de estar juntos era si se iban lejos. Mientras huían, la gente el noto y corrieron detrás de ellos. Llegaron a la cima de la colina y le pidieron a un sabio Imbabura ayuda para que pudieran estar juntos. Él les concedió el deseo y convirtió al hombre en un árbol y a la mujer en el lago. De esta manera siempre se pueden ver, pero la condición es que nunca se pueden tocar. 

Fue muy bonito estar en esta Colima y ver el árbol y el lago en el fondo y a Imbabura atrás. Fue asombroso ver a todo esto. Con tan bello paisaje, tenía sentido que todos nos sentáramos y contáramos historias de lo que el programa de REACH a significado para nosotros estos últimos cuatro años. Este viaje es para los libros de recuerdos, pero también los últimos cuatro años. Las historias y las palabras que compartimos tienen mucho significado y esta fue otra experiencia emocionante para añadir a este viaje increíble. ¡Ya está cerca del final, pero estoy animada por los últimos días!

Monika Z.