El comienzo del día 26 de julio fue muy extraño. Ya me acostumbre a despertarme al sonido de las vacas y gallinas, peo hoy fue completamente diferente. Nuestra familia comenzó a tocar música “típica” Ecuatoriana como a las 4 de la mañana, hace que me quede mirando al techo mientras que Ángel y Cristian dormían a travez de la estática. El día no comenzó hasta las 7:30a, cundo todos nos despertamos y desayunamos con la familia. Nos fuimos a la escuela como a las 9 de la mañana. Estamos en un grupo de ciencia de comida en la escuela (Evelyn, Inés, Kiki y yo). Platicamos acerca de la nutrición y de cómo vivir un estilo de vida saludable. Creo que estamos haciendo muy bien nuestra lección, los chicos están entusiasmados, creo porque les damos comida. Si son como yo, el camino a su corazón es por el estómago.

Almorzamos sándwiches de atún en el parque. Lo probé por primera vez, y no estuvo tan mal. Después, fuimos al mercado central en Otavalo, en donde compramos comida para la familia. Cristian y Ángel hablaron la mayoría del tiempo, yo estaba asombrado del paisaje porque era mi primera vez explorando en Otavalo. Yo también llevaba el dinero para pagarles a los vendedores amables. Me sentía como Don Billetes. Después de las compras nos separamos en grupos más pequeños para encontrar algo de cenar en Otavalo, y por alguna razón 70% de nosotros acabamos en la Empanada Argentina, estuvieron padrísimas. Hasta nos tocaron unos minutos en el internet en el Hostal. 

-   Jesús M.