Escribo de un mundo completamente diferente. Un mundo en donde la gracia y la compasión toman precedencia sobre todo lo demás. Las diferencias entre las laderas son inmensas, tradiciones culturales, estilos de cocinar, y el dialecto del idioma son muchos de los cambios observados. Los campos de maíz se utilizan para cortar y separar varas haciendas, plantaciones, y asegurarse que los sistemas de clase originales protejan a los mestizos. Los que tienen influencia en la comunidad Ecuatoriana mantienen su poder y estatus a través de la opresión de las personas indígenas (que son más pobres). Como resultado de esta estructura, los pobres permanecen en este ciclo de pobreza al estar endeudados con los dueños de las haciendas en las que trabajan. Estas tierras divididas no impiden los espíritus familiares de nuestras familias Ecuatorianas. Nos dieron la bienvenida abiertamente a sus casas y nos trataron como sus propios hijos. Llevaremos sus lecciones de apertura y amor a casa y más allá.

Humillado no puede describir con certitud tal como me siento. Con cada nueva experiencia de REACH puedo detectar el cambio en mí, peo durante esta aventura internacional de tres semanas pude crecer y aprender con mis compañeros más cercanos en un nivel pragmático. Emergieron capacidades de aprendizaje y nuevas destrezas adquiridas, y todos nos convertimos más agradecidos que antes.

Nuestros hogares en los EEUU no se comparan con los de Ecuador. Las diferencias distintas a primera vista incluyen artículos materiales y animales de granja sueltos. Conexiones instantáneas con niños energéticos producen un ambiente afectuoso y un poco de caos. Su cultura y principios básicos tuvieron mucha más significancia que cualquier lavadora de ropa, televisión, o un carro en casa. Estoy orgulloso y honrado de que se me presento la oportunidad de trabajar tan cercanamente con las personas de Ongalango y las áreas alrededor. Las experiencias y los desafíos que sobresalí permanecerán conmigo siempre y servirán como un recordatorio de los otros son capaces de hacer. Las vidas que se nos otorgan no dictan que tan lejos llegaremos o en donde acabaremos. Ecuador, te veré de nuevo.

Con mucho amor,

Kayla Marie Marshall