Después de un viaje relámpago, por fin estábamos en Ecuador y pronto conoceríamos a nuestras familias anfitrionas. Comenzamos el día en el hostal donde jugamos un juego muy interesante acerca de dos diferentes grupos de personas, cada con sus propias creencias y maneras de vivir. Este juego nos impulsó a pensar acerca de su relación con el “mundo actual” y de ahí pudimos concluir varias lecciones importantes. Lo que se me quedo en mente es que no de verdad no hay manera correcta o incorrecta de hacer las cosas o vivir la vida, todo está relacionado a lo que cree la gente: valor. En fin, todos somos humanos haciendo lo que tenemos que hacer para sobrevivir. Otra cosa importante que surgió fue la importancia de mantener una mente abierta. Cuando lo hacemos, aprendemos tanto y podemos crear memorias duraderas que quizá no tuviéramos sin mantener una mente abierta. Fue un bonito recordatorio en este punto del viaje que pronto conoceríamos a nuestras familias anfitrionas y nos inmersa riamos en una cultura diferente a lo que estamos acostumbrados. Pronto, fuimos a un mercado enorme que estaba muy ocupado. Al fin, teníamos dificultades cargando los costales llenos de yapas. Llenamos dos camionetas con nuestras cosas, y por fin fuimos a conocer a nuestras familias. El viaje por camioneta estuvo lleno de baches y un poco frio, inestable pero sin embargo, divertido.

Al llegar al pueblo de Agualongo, nuestro ánimo y entusiasmo incremento. Nos dieron la bienvenida con fuegos artificiales (que nos asustaron un poco al principio), arco de flores, y una muy deliciosa comida tradicional comunal, también con chica. El amor y la afección se sintieron de inmediato al recibirnos con brazos abiertos. Estoy tan agradecida de estar aquí y sé que tendremos muchas memorias que recordar. Esta jornada apenas comienza y no puedo esperar por todo lo que viene.

Viviana Gonzalez